lunes, 5 de noviembre de 2012
La consejera
La compasión por ti mismo era el testigo de todo cuanto hacías. La llevabas en la punta de los dedos, lista para aconsejarte. El guerrero considera a la muerte un consejero más tratable, que también puede llevarse a ser el testigo de todo cuanto uno hace, igual que la compasión por ti mismo o la ira. Por lo visto, tras una lucha puedes aprender, en la misma forma, a sentir tu fin inminente, y así puedes aprender a tener en la punta de los dedos la idea de tu muerte. Como consejero, la compasión por ti mismo no es nada comparada con la muerte.
Don Juan
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