lunes, 5 de noviembre de 2012

El silencio



Dijo que la forma correcta de andar era un subterfugio. El guerrero, al curvar los dedos, llama la atención hacia sus brazos; luego, mirando sin enfocar cualquier punto directamente frente a él en el arco que empieza en las puntas de los pies y termina sobre el horizonte, inunda literalmente a su tonal con información. El tonal, sin su relación de uno-a-uno con los elementos de su descripción, no podía hablar consigo mismo, y así uno llegaba al silencio.
 Don Juan explicó que la posición de los dedos no importaba en absoluto, que la única consideración era llamar atención hacia los brazos poniendo los dedos en diversas posiciones desacostumbradas, y que lo importante era la forma en que los ojos, mantenidos fuera de foco, detectaban un enorme número de detalles del mundo sin tener claridad con respecto a ellos. Añadio que en tal estado los ojos podían captar detalles demasiado fugaces para la visión normal.

 Don Juan

 

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